Polémica respecto al polígono industrial del Puerto de Alicante
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En 2006 se produjeron cambios muy importantes en la relación entre el puerto de Alicante y la Ciudad. Sin someter a debate público el proyecto, la Autoridad Portuaria de Alicante votó para cambiar el uso del suelo de la zona de ampliación a un uso industrial. Se daba así comienzo a un proyecto para construir una enorme área industrial en la zona de ampliación.
En agosto de 2006, para destacar lo menos posible y no llamar la atención del público, el puerto publicó en primer lugar un proyecto para instalar una fábrica industrial. En ningún momento informaron directamente a los residentes afectados que se encuentran dentro del perímetro de 2000m, tal y como ordena la Ley de actividades calificadas. Haciendo uso del interés general por el medio ambiente, el Presidente de la Autoridad Portuaria, Mario Flores, declaró que el producto era totalmente inocuo y que no suponía riesgo alguno para el núcleo urbano. No hizo ningún comentario sobre las miles de toneladas de sustancias altamente tóxicas e inflamables, sobre las 20.000 toneladas de metano, 3000 toneladas de hidróxido sódico, un millo de Kg de metilato sódico y casi 2.500.000 kg de ácido clorhídrico y ácido fosfórico que la planta industrial iba a necesitar cada año.
En octubre de 2006, la Autoridad Portuaria anunció que la planta industrial se ubicaría a 2000m del núcleo urbano. Sin embargo, la planta quedaría en realidad a casi la mitad de esa distancia, a 1200m.
Tampoco habló la Autoridad Portuaria del almacenamiento de miles de toneladas de diesel normal en depósitos enormes en la planta, lo que suponía traicionar lo acordado cuando se sacaron lejos de la ciudad los antiguos depósitos de combustibles de CAMPSA en los 90.
Cuando la Autoridad Portuaria anunció que iba a solicitar la licencia de construcción de la planta al Ayuntamiento, el rechazo del proyecto por parte de los residentes de Alicante fue inmediato.
Los vecinos se organizaron en una Plataforma en Defensa del Puerto y convocaron varias manifestaciones de miles de personas en el centro de Alicante en contra de un plan para convertir la zona de ampliación del puerto en un polígono industrial.
En diciembre de 2006, la Plataforma en Defensa del Puerto, junto con otras asociaciones vecinales y políticas de Alicante, como IU y el PSOE firmaron un manifiesto rechazando el uso del puerto como un polígono industrial. La UGT y los ecologistas locales también manifestaron que el puerto no era un lugar adecuado para un polígono industrial, dada la distancia de menos de 2000m del núcleo urbano y la naturaleza frágil del mar y la zona litoral.
El 28 de diciembre, la Autoridad Portuaria declaro que estudiaba posponer la decisión sobre el traslado de los cuatro silos de cemento del muelle 14 a la zona de ampliación portuaria para no crear una nueva polémica.
En Marzo de 2007, la subdelegada del Gobierno y candidata por el PSOE a la alcaldía de Alicante, Etelvina Andreu, planteó en el Consejo de Administración del puerto que se repitiera la votación sobre el plan industrial para la zona de ampliación del puerto. El entonces presidente de la Autoridad Portuaria, Mario Flores, se negó a convocar otro consejo para tratar de nuevo la autorización de la planta de biodiesel y emplazó a Etelvina a utilizar la ‘única vía’ posible, la del recurso contencioso-administrativo. Unas semanas después, el Ayuntamiento recapacitó y decidió denegar la licencia de construcción, mencionando tan solo el exceso de altura de los edificios, pero sin mencionar el incumplimiento de la distancia mínima de 2000m entre el núcleo urbano y la zona de ampliación así como otros importantes defectos en el procedimiento.
En agosto y septiembre de 2007, a pesar de las declaraciones de diciembre de 2006, el puerto volvió a crear polémica al anunciar más proyectos industriales para la zona de ampliación. Se hicieron públicos cinco proyectos para la descarga de más de 100.000 toneladas de polvo de clínker de cemento, con plantas de ensacado de más de 25m de altura y hasta con 21 silos de entre 26m y 55 m de altura (igual a 15 pisos de altura), lo cual suponía mucho más que el mero “traslado” de los 4 silos de 8m ubicados en el muelle 14 del puerto. El rechazo social fue más evidente todavía que en el caso de la planta química de biodiesel. Según los residentes y la Plataforma, la altura de los silos y las plantas, que excedían ampliamente el límite general de 12 m para la zona del puerto, supondría un autentica muralla industrial para el paisaje marítimo de Alicante, con la contaminación acústica rebotando desde los silos y las plantas como una caja de resonancia y contaminando las zonas residenciales de la ciudad. Ni el puerto ni los encargados de los proyectos, realizaron estudio alguno sobre la contaminación ambiental del conjunto de dichos proyectos, y sus soluciones se limitaron a pintar los silos. Un proyecto para los silos más altos sugirió que el puerto “camuflase” los silos de casi 60m y redujera la imagen de semejantes rascacielos industriales cambiando ‘los puntos focales de atracción visual’, es decir, construyendo edificios bonitos al lado supuestamente para distraer la atención.
La respuesta de la Plataforma fue una declaración en la que quedaba claro que los ciudadanos no somos tontos ni invisibles. La UE indicó que el polvo de clinker, ingrediente primario para cemento, es reconocido generalmente como un polvo molesto que contiene sustancias peligrosas para la salud humana.
Estos proyectos han creado un gran rechazo en buena parte de la población, que de forma individual y a través de colectivos vecinales y con el apoyo de varios grupos locales (PSOE, IU, entre otros) se oponen tajantemente a este proyecto. Por su parte, la Autoridad Portuaria de Alicante persiste en su voluntad de modificar y adaptar para el uso industrial la zona de ampliación del puerto de Alicante. Más de 2000 residentes, sus asociaciones de vecinos, y los citados grupos políticos han presentado alegaciones contra este plan, el cual consideran ilegal y mal planteado, y miles de personas más han prestado su apoyo contra el proyecto de crear un polígono industrial con actividades molestas, insalubres, nocivas y peligrosas en el puerto de Alicante, dado que afectaría directamente a la ciudad y dañaría el paisaje y turismo de ésta.
En octubre de 2007, la AVV Gran Vía Sur ha denunciado la contaminación que causan las constantes nubes de clínker y carbón que el puerto descarga al aire libre en el muelle 17, con la grabación de un video mostrando la falta de control medioambiental de dicha actividad. A pesar de que la Autoridad Portuaria ha reconocido que el clínker requiere silos herméticos para evitar la emisión de nubes de polvo con partículas en suspensión, no toman ninguna medida correctiva para reducir esta contaminación. No proponen sustituir las montañas de clínker y carbón al aire libre por sistemas de cubrimiento como los utilizados en otros grandes puertos, a pesar de los efectos que provoca en la población de la ciudad de Alicante. Además el presidente del puerto de Alicante insiste en que su gestión medioambiental es “riguroso”.
Hay un parálisis en el dialogo puerto-ciudad muy grave en Alicante, con los vecinos en contra del puerto y seguramente los problemas en el puerto provocarán más acciones legales y más manifestaciones masivas en Alicante antes de que se llegue a una solución pactada.
También en octubre de 2007, la Conserjería de Medio Ambiente elaboró un proyecto para recuperar la fachada marítima de Alicante y completar así la fachada urbana de Alicante hacia el mar, que en la actualidad finaliza en la vieja estación de Murcia. Este proyecto supone la creación del Parque Litoral Sur de Alicante, que se extenderá frente a la zona de ampliación del Puerto en forma de un “recorrido verde peatonal continuo” de 15 km, que conectará la ciudad con los humedales del sur, un espacio catalogada de importancia internacional. Este proyecto se desarrollará a través de la Dirección General del Paisaje, que reconoce que la zona tiene un indudable interés natural, cultural y paisajístico que debe gestionarse y protegerse para conseguir beneficios ecológicos, sociales, urbanos y económicos.
