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Mentiras vertidas sobre la izquierda

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Quiero, en este artículo, reflexionar acerca de determinados valores que defiende una persona de izquierdas frente a la opinión que otros vierten sobre nosotros. Mis reflexiones se apoyan, sobre todo, en la actualidad de la Comunidad Valenciana.

La propaganda que emite el Partido Popular, y que, al parecer, a muchos ciudadanos les hace efecto, es la de vender que una persona de izquierdas está en contra del turismo, de los grandes eventos, y por lo tanto del progreso económico de la ciudad.

Últimamente, en nuestra comunidad, han tenido lugar grandes eventos como la Volvo Ocean Race, o el circuito de Formula 1 de Valencia, pero no sólo se dice que estamos en contra de esos eventos, sino de la Ciudad de la Luz, de Terra Mítica, de la inyección de capital al Valencia C.F o a Canal Nou.

A mi juicio, nadie que se denomine de izquierdas puede estar en contra del desarrollo turístico de la ciudad, ya que, en mi opinión puede favorecer el progreso y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, de todos. Pero, lo que no se puede hacer, es anteponer determinados gastos a las necesidades primarias de nuestra sociedad.

Una persona de izquierdas, por muy a favor que esté de estos grandes eventos, siempre pondrá en primer lugar la Educación y la Sanidad. Hay que tener muy claro cuando se puede gastar el dinero en unas cosas u otras, y sinceramente, no creo que nuestra comunidad se pueda permitir el gasto en los grandes eventos cuando las necesidades básicas están por cubrirse.

Una persona de izquierdas, tiene una escala de valores definida, donde en primer lugar figuran la provisión de servicios orientados a garantizar la salud y la igualdad de oportunidades de los ciudadanos, es decir, la Sanidad y la Educación; eso es intocable para un ciudadano de izquierdas y debería seguir siéndolo. Pero hay otras muchas cosas que están por encima de estos grandes eventos (gastos) antes mencionados. Se debería hacer uso de ese dinero en cumplir la ley de dependencia (muchos ancianos ni siquiera han llegado a ser evaluados), debería hacerse uso de ese dinero para crear parques y jardines de uso y disfrute de toda la población por igual, sin distinción de ricos y pobres, que es lo que sucede en los grandes eventos. Se debería gastar ese dinero en hacer que la ciudad de Alicante eliminase todas sus barreras arquitectónicas. Se debería gastar ese dinero en adecentar las playas de la ciudad y en la limpieza de nuestras calles.

El gasto en grandes eventos es posible no sólo porque se pagan los impuestos que se destinan a ellos sino porque se deja de gastar en otras necesidades. Permítaseme la ironía: ¿no deberían acceder gratis a los grandes eventos todos los alumnos que estudian en barracones o los enfermos en lista de espera?: al fin y al cabo son sus incomodidades y privaciones las que los financian.

Creo, realmente que los parques temáticos y demás infraestructuras de ese tipo, deberían estar en manos del capital privado, y dejar que el capital público se ocupe de las necesidades del ciudadano, que eso es lo que se debe de hacer con los impuestos de cada uno de nosotros.

Primero las necesidades básicas y luego todo lo demás.

antoniomira (06/01/2009).

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